Tomando decisiones mediante la gestión de riesgos
En el mundo del emprendedor nos encontramos con una triste realidad, que no es otra que el fracaso o el triunfo fruto de nuestras acciones. En estos últimos días y tras el pasado Iniciador, se ha podido comprobar que muchas personas delegan parte de sus decisiones a la suerte, mientras que otros creen firmemente en un futuro elegido por ellos mismos. El dilema está cuando esos dos tipos de personas, con casi las mismas acciones, obtienen resultados tan diferentes como el éxito y la quiebra.
En el mundo empresarial y de la bolsa hace años que se está aplicando la gestión de riesgos, para que indiferentemente de nuestra creencia tengamos un control más estricto de nuestros resultados y reduzcamos la probabilidad de ese resultado negativo. Sin duda alguna la gestión del riesgo puede definirse como la posibilidad de incrementar un buen resultado y de reducir la posibilidad de uno malo, algo que obviamente quiere cualquier emprendedor y que teniendo en cuenta el rechazo de la sociedad española al fracaso (al contrario de la anglosajona), es aún más deseable.
La gestión de riesgo se ha ido convirtiendo en una profesión a día de hoy, incluso con convenciones repletas de una confusa jerga, que al fin y al cabo viene a explicar lo que todo el mundo podría entender, ya que en este mundo todos somos gestores de riesgo al tomar esas miles de decisiones diariamente. Así que con esto en mano, lo único que queda por saber es ¿Cómo aplicamos la gestión de riesgo tanto en nuestra vida personal como laboral?
Como toda materia hay cientos de teorías, practicas y modelos de aplicación que podremos ir explicando a lo largo de los días en este blog, pero como en toda materia, siempre se puede aplicar una ejecución básica para su desarrollo, en nuestros caso, el árbol de decisión, que forma parte de la base de la gestión de riesgos. Aunque en los próximos días explicaré como hacer uso de este árbol, sólo decir que nos permitirá analizar cualquier problema de riesgo por muy problemático que sea.
Para acabar de definir y no dejaros con mal sabor de boca, decir que el árbol de decisión no es más que una esquema que engloba nuestras posibilidades tanto positivas como negativas, junto con el resultado final de estas. Cómo en toda decisión el futuro es incierto, pero para nada impredecible si aplicamos la gestión de riesgos correctamente y coherentemente en nuestras vidas.













Muy interesante, pero no olvides que el riesgo no es un problema a resolver, sino una realidad a tener en cuenta. Una realidad que da lugar precisamente a una prima. Emprender sin riesgo no sería emprender, sería arbitrar.
Saludos
tenia ya ganas de leerte, muy interesante! angel maria
@Gabriel: En ningún momento he olvidado lo que me comentas, tienes toda la razón. Pero como he explicado, la gestión de riesgos para nada es una forma de emprender sin riesgos, sino una forma de minimizar los riesgos y maximizar los beneficios
@Ángel María: Gracias por tu primera aprobación y espero que lo que cuente te siga pareciendo igual de interesante
muy interesante Carlos, enhorabuena por tu estreno
yo este tema lo veo como que el emprendedor tiene que tener la suficiente intuición y audacia para saber que puede dejar “para improvisar” me refiero a áreas de las que se domine y que no tenga una visión activa-directa por el cliente.
aún así no olvidemos que si haces planes, salen planos… de echo los planes siempre cambian por el camino y lo importante es adaptarse a ese cambio tomando decisiones rápidas y lo más acertadas posibles.
las decisiones en fin y al cabo hay que tomarlas, con lo cual bajo mi punto de vista lo mejor es tomarlas lo antes posible.
saludos y bienvenido
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