8 enero 2008
Intraemprendimiento. Por Leo Borj
En nuestro ánimo no está elaborar un artículo o nota técnica respecto al intraemprendimiento que rivalice con la bibliografía al respecto, numerosa sobre todo en el entorno anglosajón, sino traer a la mente de los iniciadores esta posibilidad a la vez que relatar una experiencia real y próxima.
Para nosotros, en el ámbito de este post, intraemprender será sencillamente emprender dentro de la empresa en la que uno trabaja por cuenta ajena, lo que no resulta tan sencillo es acotar lo que se entiende por emprender. Otras corrientes de pensamiento entienden el intraemprendizaje como un catalizador de la innovación, haciendo énfasis en el establecimiento de políticas y condiciones del entorno que favorezcan la innovación y la generación de nuevos proyectos y productos dentro de la empresa.
Esta segunda acepción está más en línea con el denominado “corporate entrepreneurship”, es lo que desde hace tiempo hicieron Bell Atlantic en los 90, de la mano de Raymon Smith con la difusión del programa “Champion” . O el clásico ejemplo de 3M, que bajo la filosofía de innovación de Mac Knightl logró que un ayudante de contabilidad inventara uno de sus productos más exitosos, el “postit” y ahora Google, donde sus empleados disponen de tiempo libre y recursos de la compañía para hacer lo que ellos quieran. Y últimamente la tendencia se está extendiendo incluso al ámbito de los funcionarios públicos, fomentando un entorno en el que tengan la oportunidad de plantear y ejecutar ideas innovadoras que podrán significar un mejor resultado de su trabajo.
¿Porqué intraemprender?
Quizás como manera de resolver la paradoja que se produce cuando una persona tiene deseos de liderar un proyecto propio, de satisfacer esas “necesidades profundas” de emprendimiento y desarrollo personal, y a la vez, por las razones que sea, no quiere desvincularse de la empresa para la que está trabajando. Cada uno tiene las suyas, seguridad laboral, acceso a recursos profesionales, sintonía con el proyecto y estrategia de la empresa, un sin fin. Mi ansia de emprendimiento, allá por el 1998, lo canalicé en la empresa en la que trabajaba, Interisa Electrónica, S.A. (la del Domo, la del descodificador de QuieroTV) y que por motivos que no viene al caso detallar, hoy desaparecida, por eso puedo contar lo que voy a contar.
Conocía la política de I+D de la empresa, sus recursos y capacidades y la existencia de una “ventana de oportunidad” comercial, así que redacté un “mini plan de negocio” y se lo presenté al director de I+D quien, y detalle clave, no lo retuvo sino que inmediatamente se lo hizo llegar al Consejero Delegado (el que decidía). La propuesta llegó en el momento oportuno, se iba a crear el departamento de televisión digital (de ahí los descos de Quiero TV) y entrar en telefonía celular era una diversificación muy interesante para la empresa. La propuesta era breve, pero con contenido, sobre todo los anexos, que no enlazo ni por extensión ni por razones de confidencialidad y fue muy bien acogida por bastantes.
No entro en muchos más detalles, solamente tengo que decir que se formalizó la creación del Departamento de Radio, el cual pasé a dirigir, lógicamente muy motivado. Un ejemplo de “win-win” gano yo (emprendo) y gana la empresa (innova). En no mucho tiempo para lo que son este tipo de equipos conseguimos homologar en Telefónica dos desarrollos y llegamos a instalar los equipos en planta. Con los otros operadores avanzamos bastante, especialmente con Amena, pero sucedieron muchas, muchas otras cosas … para conocerlas tenéis que pasaros por el iniciador de mañana, allí estaré. Leo Borj.
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